Las iglesias de San Roque y Tarifa reciben a sus nuevos párrocos

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A.R. / Algeciras / Europa Sur INICIO José Manuel Sánchez Cote y Juan Pedro Varo asumen sus nuevos destinos en sendos oficios con la asistencia del obispo Domingo de relevos en las comunidades parroquiales del Campo de Gibraltar. Las iglesias … Sigue leyendo

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La restauración integral del Cristo de la Almoraima de Castellar comenzará tras el verano

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  • El sevillano Diego Martínez prevé que los trabajos duren unos cuatro meses La imagen sufre grietas en la policromía sin daños estructurales

La asociación parroquial del Santísimo Cristo de la Almoraima de Castellar de la Frontera afronta uno de los momentos más importantes desde su fundación: la restauración de la imagen de su venerado crucificado tras años de colectas y austeridad en el gasto para poder acometer el proyecto. El colectivo religioso confiará la antiquísima imagen (con más de 400 años) al restaurador sevillano Diego Martínez Amores, con experiencia en la restauración de varias tallas en la provincia y que cuenta con el visto bueno del Obispado de Cádiz y Ceuta. La entidad ha logrado reunir los 14.036 euros en los que se ha tasado, en principio, el encargo.

La entidad que preside José Carrillo prevé que la restauración comience tras el verano, en torno a septiembre -la fecha exacta depende del calendario de trabajo del experto-, y una vez iniciada se prolongue durante unos cuatro meses de forma que pueda estar concluida a principios de 2016. Todo con el objetivo de procesionar sin problemas la próxima Semana Santa y en la posterior romería tras quedarse en el templo en el año 2014 y salir bajo precauciones en este 2015.

Cabe recordar que un primer informe de un restaurador alertó a la asociación sobre el mal estado de la estructura de la imagen, por lo que imperó el principio de prudencia hasta que un segundo examen -el del experto restaurador finalmente elegido- determinó que con precauciones se podía procesionar. El peritaje de Martínez Amores determina que el Cristo sufre problemas principalmente en la policromía, cuarteada y levantada en varios puntos, así como una pérdida de la tonalidad en el color y levantamiento de las capas del estucado, aunque -para la tranquilidad de la asociación parroquial de Castellar- descarta daños en la estructura del Cristo.

La anterior actuación sobre la imagen fue llevada a cabo a principios de los años 80 por Manuel Escamilla, quien pintó la talla con el actual tono de piel (el precedente era más claro). Sin embargo, salvo la factura del encargo (pagado entonces por el Ayuntamiento) pocos documentos más constan sobre este trabajo. Una falta de información que ha dificultado todo el proceso y preparativos porque se desconocían las técnicas y materiales usados por Escamilla.

“La actual restauración se ha planificado al detalle y documentado desde el mismo encargo con el fin de que en el futuro sirva como base para otros restauradores”, apuntan desde la asociación parroquial, donde la ilusión es la tónica dominante entre los 230 hermanos tras haber organizado eventos, rifas y venta de más de un millar de pañoletas para recopilar 13.770 euros (los que hay en la cuenta bancaria hasta el momento). De estos fondos, un total de 6.637 han sido recaudados en actos organizados por la entidad; 3.000 euros por donativos de personas de fuera de Castellar; otros 1.100 euros de donaciones de vecinos chisparreros y 3.000 euros comprometidos por el Ayuntamiento. “Y entre 2014 y 2015 no se han hecho estrenos en las procesiones para poder ahorrar al máximo”, destacan.

Las labores previstas en el informe previo a la restauración por parte de Martínez Amores contemplan una limpieza superficial del polvo y la suciedad, la fijación de los estratos previos de la policromía, así como la consolidación y sellado de grietas y levantamientos. Tras este trabajo previo, el restaurador acometerá el estucado de la policromía, la reintegración cromática y la restauración de la peana original del Cristo (actualmente usa una réplica).

Una vez que concluya la restauración del Santísimo Cristo de la Almoraima, la asociación parroquial aspira a restaurar las otras dos imágenes que originalmente conformaban el retablo del santuario. Se trata de sendas tallas de San Juan Evangelista y una Virgen María (dolorosa). Ambas llegaron junto con el Cristo desde la finca La Almoraima.

Las imágenes han sido retiradas a los salones parroquiales por tener problemas en la madera que pueden afectar a piezas cercanas y, en este caso, la actuación está presupuestada en unos 20.000 euros.

Pero los problemas y los gastos nunca vienen solos. El templo castellarense necesita reformas en la torre, que presenta problemas en el hormigón. Las deficiencias impiden -por seguridad- tocar la campana desde hace prácticamente un año y han obligado a acordonar el perímetro. “La gente ya se ha acostumbrado pero no podemos tocar las campanas para avisar cuando hay fallecidos, por ejemplo”, expone el párroco local.

La iglesia de Castellar, santuario desde el año 2008, data de los años 70 del pasado siglo -al igual que el resto del pueblo nuevo- y, según el informe técnico elaborado a instancias del Obispado, presenta caídas en el hormigón por la mala calidad del material. “Hace unos meses se hicieron unas obras de urgencia y se acordonó el perímetro. Cuando se concluya la restauración del Cristo tocará abordar la reforma de la torre, que es un símbolo de identidad del municipio”, apunta el párroco.

El presupuesto preliminar elaborado por el Obispado apunta a la necesidad de un desembolso de unos 25.000 euros, por lo que la comunidad parroquial deberá emprender de nuevo las colectas y la búsqueda de donativos así como acuerdos con otras administraciones para que el sonido de las campanas vuelva a Castellar.

Miles de personas acompañan al Cristo de la Almoraima en la romería de Castellar

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Foto: erasmo fenoy. Europa Sur

Foto: erasmo fenoy. Europa Sur

  • El obispo de Cádiz y Ceuta oficia la eucaristía en un templo abarrotado de fieles. La cabalgata agrícola vuelve a aumentar en número con 23 carretas y una decena de caballos

Es el día más esperados por los vecinos de Castellar. Miles de personas acompañaron ayer al Santísimo Cristo de la Almoraima en la tradicional romería y cabalgata agrícola, en un ambiente espectacular y bajo un sol de justicia.

Este primer domingo de junio supone el día más grande de la feria de Castellar, la primera de la comarca y son cientos las personas de fuera del municipio que acuden en promesa o con ramos para venerar al Cristo, a pesar de que la hermandad solicitó días antes que en lugar de flores, acudiesen con alimentos no perecederos. Al final y a pesar de las estrecheces económicas hubo bastantes de ambas.
El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza eligió el día de ayer para visitar el municipio y oficiar la eucaristía. Antes de la hora elegida, a las 12:00 horas Zornoza departió con miembros de la hermandad en las puertas del santuario, así como con otros vecinos que quisieron saludarle. 
Media hora antes de la hora elegida, el templo ya estaba abarrotado de fieles. Con dificultad pudo entrar la corte juvenil, presidida por la reina, María Vaca, y la romera barreña, María Espinosa.
En la misa concelebrada también participó el párroco de Castellar, José Manuel Sánchez.
Fuera del templo miles de personas buscaban un sitio en la sombra para presenciar la salida del Cristo, uno de los momentos más emotivos del día. La hermandad, como es habitual cada año, vendió entre los vecinos las ya clásicas pañoletas, este año de color fucsia. Hasta 1.200 ejemplares repartieron los hermanos a cinco euros en el día de ayer. Esta venta, junto a la lotería de Navidad y la cuota de los socios es la fuente de ingresos de la hermandad.
A la 13:30 horas tras finalizar la misa rociera, acompañado por la Banda de Música de Pujarra (Málaga), la imagen aparecía ante un mar de personas que se congragaban para tocarla. Y es que la devoción es tal que muchos agitaban sus pañuelos para que los miembros de la hermandad los cogieran y rozaran así las piernas o los brazos  del Cristo. Una vez frente al templo, fue instalado en la tradicional carreta tirada por bueyes mientras que los hermanos recibían continuos ramos de flores, en su mayoría rosas rojas que depositaban a los pies de la imagen.
La hermandad decidió este año  que no llevaría ornamento floral, en su lugar llevaba un monte verde hecho con lentisco. Al final, la carreta se llenó de ramos de flores de los muchos devotos.
Comenzó así a moverse poco a poco el cortejo, formado por 22 carretas más la de las damas, superando a las del año pasado. Al igual que los caballistas, alrededor de una docena acompañaron al Cristo en su recorrido por las calles del municipio.
Castellar es un pueblo fundamentalmente agrícola, por eso la mayoría de las carretas están adornadas como las antiguas chozas de campo, con techumbres de cañas que ayudaron ayer más que otros años, a mitigar las altas temperaturas y helechos como alusión a la vuelta a la Casa Convento de La Almoraima –donde antiguamente se rendía culto al Cristo– con hojas de esta planta. Esta talla data de principios del siglo XVI, concretamente en 1604 y fue traído a Castellar por los Hermanos Descalzos cuando se refundó la orden. Dese entonces, es una de las imágenes más veneradas del Campo de Gibraltar, y a la que se le atribuyen más milagros.
Tras el cortejo por las calles de la localidad, cientos de personas enfilaban sus pasos hacia el recinto ferial y la explanada cercana.
Fue un éxito porque los romeros dieron cuenta de los víveres y bebidas que disponían en mesas  debajo de los árboles, e incluso en las puertas de las casas.
Mientras en el recinto ferial, en las casetas, las distintas asociaciones contaban con sus platos. Los camareros en las casetas se fanaban en servir comidas y bebidas. La música y las atracciones hicieron el resto para convertir el mediodía en todo un éxito.
Pasadas las horas de la comida, el recinto ferial estaba a tope. Los grupos de jóvenes, ataviados aún con sus camisetas de las diferentes peñas, animaban el ambiente. En algunas zonas se instalaba el típico botellón, mientras los más pequeños disfrutaban de las atracciones a medida que caía la tarde y la noche.
A pesar de las miles de personas que acudieron a la feria, el día fue tranquilo y los servicios de emergencias tan sólo tuvieron que atender a dos personas que se encontraban indispuestas.
El grupo Malamanera, como está siendo tradicional en los últimos años, aumentó el ritmo y la diversión de la tarde. Su ritmo distendido y alegro hizo bailar durante horas a los muchos ciudadanos con ganas aún de diversión.
Por la noche, la  caseta municipal acogió al igual que la noche del sábado la música del grupo Cat Forever, mientras los chisparreros esperaron un año más hasta la medianoche para disfrutar del espectáculo de fuegos artificiales.