Convocatoria de las iglesias de Gibraltar y La Línea por la buena vecindad

La Línea digital
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El arcipreste de La Línea, Juan Valenzuela, junto al obispo de Gibraltar, Ralph Heskett. Foto: Marcos Moreno

El arcipreste de La Línea, Juan Valenzuela, junto al obispo de Gibraltar, Ralph Heskett. Foto: Marcos Moreno

  • Este jueves, 14 de noviembre, a las 19h en la Frontera

En medio de todo el conflicto político entre fronteras, este jueves se ha programado un acto novedoso en el que se dejan a un lado las banderas, las fronteras y los intereses de uno y otro lado de la Verja. Las iglesias de Gibraltar y La Línea han convocado de manera conjunta una marcha para rezar y para convivir en medio de el clima de tensión que se ha levantado en los últimos meses.

Será el jueves a partir de las siete de la tarde con punto de encuentro en la Frontera de Gibraltar, y los convocantes son tanto representantes de la iglesia de católica de Gibraltar como de La Línea, el padre Valenzuela. Se puede sumar de forma libre todo aquel que lo crea conveniente.

La intención aseguran que está alejada de cualquier reivindicación, tinte político ni polémico, y el único objetivo es que ciudadanos de los dos lados puedan convivir. Por ese motivo habrá una marcha con rezo incluido desde la Frontera, a las siete de la tarde, hasta la Iglesia de Gibraltar.

Una manera distintas de enterrar las hostilidades y hacer que los ciudadanos de uno y otro lado de la Verja convivan como hermanos.

Convocatoria desde el obispado católico de Gibraltar

Trabajadores del Peñón pedirán la mediación del Papa para acabar con las colas

EFE/ABC

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La Asociación Sociocultural de Trabajadores Españoles en Gibraltar (Ascteg) ha decidido pedir la mediación del Papa Francisco I para intentar acabar con las colas de acceso a la colonia de Gibraltar y el «perjuicio» que sufren los trabajadores.

El portavoz del colectivo, Juan José Uceda, ha manifestado que están trabajando en la elaboración de un manifiesto y la recogida de firmas para que esta iniciativa cuente con «el máximo apoyo».

Según ha explicado, el recurso a la mediación del Papa se produce tras constatar que «los políticos parece que no son capaces de acabar con esta situación» que se viene prolongando ya durante los últimos meses.

La idea de Ascteg es hacer llegar la misiva al Papa a través del vecino de Mijas (Málaga) Justo Márquez, que ha anunciado su intención de peregrinar al Vaticano cargando una cruz de madera con la que ya se presentó en Gibraltar hace unas semanas.

Los obispos de Cádiz y Gibraltar

Francisco G.Conde/La Voz de Cádiz

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El actual obispo de Gibraltar, Ralph Heskett, junto al arcipreste de La Línea, Juan Valenzuela. Foto: La Línea Digital.

El actual obispo de Gibraltar, Ralph Heskett, junto al arcipreste de La Línea, Juan Valenzuela. Foto: La Línea Digital.

Como es sabido el 4 de agosto de 1704, una escuadra combinada anglo-holandesa al mando de Sir George Rooke tomó la ciudad de Gibraltar, amputación territorial que España sigue sintiendo hasta nuestros días y fue recogida por el Tratado de Utrecht hace ya 300 años.

En este contexto, con un poder político hostil en este municipio que espiritualmente seguía dependiendo de la diócesis de Cádiz, los prelados gaditanos debieron de luchar por mantener su jurisdicción espiritual sobre la Roca.

Ya desde los primeros momentos, ante la pérdida de la ciudad del Peñón, sabemos que nuestro obispo Fray Alonso de Talavera (1696-1714) mandó establecer sacerdotes para una atención espiritual y material de los refugiados en San Roque y Los Barrios, municipios donde se habían refugiado los gibraltareños. La documentación que el Padre Pablo Antón Solé trabajó en el Archivo Diocesano de Cádiz constata este celo espiritual de este prelado gaditano de origen castellano-manchego.

Recordemos que aunque el Tratado de Utrecht firmado el 13 de julio de 1713 concedía a los habitantes de Gibraltar el libre ejercicio de la religión Católica, es importante señalar que si bien en un primer momento los británicos reconocieron la primacía del obispo gaditano sobre los católicos gibraltareños permitiendo incluso la entrada del obispo D. Lorenzo Armengual de la Mota (1714-1730) en abril y octubre de 1717 en el marco de su visita pastoral a su diócesis. Las impresiones del prelado tras trece años de ocupación eran bastante alarmantes.

Al igual que su predecesor Fray Tomás del Valle (1730-1776) se preocupó por sus feligreses de Gibraltar. Entre la documentación que se conserva en la Sección Gibraltar del Archivo Diocesano de Cádiz, encontramos una carta escrita por nuestro prelado al rey Felipe V en la que se quejaba por el desamparo espiritual de los católicos del Peñón, misiva en la que tras culpar de este mal estado a un religioso franciscano de 80 años, expresaba al rey la conveniencia de una visita suya personal a la plaza. La carta, aunque sin fecha, debió ser escrita en torno a 1733, ya que en enero de 1734, José Patiño escribía al nuncio comunicándole que el rey le había mandado gestionar con el ministro de Inglaterra el permiso de la visita del obispo a Gibraltar.

Las autoridades británicas no sólo no admitieron la visita de los sucesivos obispos gaditanos del XVIII, sino que tampoco admitirían a sus vicarios nombrando los gobernadores a clérigos de Mahón (Menorca), violando el Tratado de Utrecht al intentar separar a los católicos gibraltareños de su obediencia al prelado gaditano pretendiendo depender directamente de la Santa Sede.

Por documentación que se conserva en el Archivo Secreto Vaticano y en el Archivo Diocesano de Cádiz, sabemos que los gobernadores británicos comenzaron a traer sacerdotes católicos de Mahón (Menorca), recordemos que también bajo dominio inglés (hasta el tratado de Amiens en 1802), situación que advertida por el comandante general del Campo de Gibraltar D. Joaquín de Mendoza Pacheco fue transmitida a nuestro prelado dominico.

Esta situación se hizo crítica cuando en 1773 el gobernador de Gibraltar Robert Boyd dispuso que no se elegiría vicario de las iglesias del Peñón a eclesiástico que no fuera súbdito del rey de la Gran Bretaña. Esta medida limitó aún más la jurisdicción de los obispos de Cádiz sobre la ciudad del Peñón. Otro documento del Archivo Secreto Vaticano: la Visita Ad Limina Apostolorum del Obispo D. José Escalzo y Miguel (1783- 1790) memoria del estado de la diócesis gaditana al Papa Pío VI (1775-1799) constata el precario estado de la religión católica en el Peñón y la preocupación del obispo gaditano.

En los años sucesivos estas disposiciones más los prolongados periodos bélicos entre España e Inglaterra consolidaron de facto esta separación. Sin embargo, la segregación definitiva llegaría a comienzos de la centuria decimonónica, en 1806.

Al igual que sus antecesores en la mitra, Francisco Javier Utrera, obispo de Cádiz entre 1800 y 1808, intentó hacer valer sus derechos jurisdiccionales sobre los católicos gibraltareños. Con este propósito, en mayo de 1806 escribió al nuncio Monseñor D. Pedro Gravina y Napoli, Arzobispo de Nicea (hermano del famoso marino) solicitando que el nombramiento del vicario de Gibraltar no fuera en contra de su jurisdicción sobre el Peñón, garantizada por los tratados de paz.

Sin embargo, y aún a pesar de todos estos esfuerzos, Gibraltar se separará espiritualmente de la diócesis gaditana con la erección de un Vicariato Apostólico (separado de la diócesis de Cádiz) en ese año 1806. El Papa Pío VII nombraba Vicario General a R.P Isidoro Domínguez. No será hasta el año 1910 en que el Papa San Pío X nombró a Gregory Thompson, Obispo de Gibraltar. En la actualidad es Obispo de Gibraltar S.E. Ralph Heskett, que sucedió en el año 2010 al Obispo Charles Caruana.

SOR MARÍA DE LOS DOLORES, O SIMI COHEN

EVA REYES /GIBRALTAR/EUROPA SUR

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El Monasterio de Jesús, María y José de Medina, donde recaló Sor María de los Dolores en 1818.

El Monasterio de Jesús, María y José de Medina, donde recaló Sor María de los Dolores en 1818.

Esta monja agustina recoleta, que acaba de ser beatificada y canonizada, nació en 1801 en una familia judía de Gibraltar, se convirtió al cristianismo e ingresó en el Monasterio de Jesús, María y José de Medina Sidonia.

El Monasterio de Jesús, María y José de Medina Sidonia acogió ayer la clausura de la fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de la Sierva de Dios Sor María de los Dolores del Amor de Dios, una monja agustina recoleta que, nacida en Gibraltar a principios del siglo XIX en el seno de una familia judía, se convirtió al cristianismo e ingresó en dicho monasterio. Tras su muerte, gozó de fama de santidad.

Simi Cohen Levy nació el 4 de abril de 1801 en una familia acomodada. Su padre era Jacob Cohen, rabino, y su madre Esther Levy. Al quedar huérfana de madre, su padre procuró que no se mezclara con cristianos con el fin de que no tuviera cercanía con otras religiones, pero no logró su objetivo.

Una de las criadas, que era cristiana, ejerció una fuerte influencia sobre la niña, a la que llevaba a visitar la ermita de Nuestra Señora de Europa. Según el Obispado de Cádiz y Ceuta, Simi recibe en este santuario la llamada de la Virgen, que le dice que debe salir de su tierra para hacerse cristiana.

Notificado el caso al obispo de Cádiz, Simi fue llevada a Medina Sidonia, donde recaló en una familia noble. Fue bautizada el 19 de junio de 1817, tomando el nombre de María de los Dolores por su devoción a la Virgen.

Un año después, el 13 de julio de 1818, ingresó en el Convento de Jesús, María y José, del que había tomado posesión la orden de las agustinas recoletas en octubre de 1687, para comenzar el noviciado. El pueblo sufragó los gastos de la dote.

Esta monja pasó por todos los oficios de la comunidad religiosa a la que pertenecía menos el de priora, que por humildad siempre rechazaba. En el oficio de atender al torno, su virtud brilló más, ayudando a aquellos más necesitados.

Por sus consejos era buscada y personas de todo tipo le consultaban su parecer como a una mensajera de Dios. Tenía fama de predecir el futuro y poseía cualidades extraordinarias para las labores de bordados y manufacturas, así como pericia en el campo económico.

Como maestra de novicias, Sor María de los Dolores del Amor de Dios formó a muchas religiosas en la santidad. Estimada por sus hermanas de comunidad y por las personas que la conocieron, decidió vivir sus últimos años en su celda, conocida como Casita de Nazaret, en constante oración y siendo ejemplo y maestra de todas las virtudes. Falleció el 8 de enero de 1887 de una hidropesía al corazón, a los 86 años de edad. Su fama de santidad empezó entonces a divulgarse.

Su biografía, escrita en 1889, apenas transcurridos dos años de su muerte, fue traducida a varios idiomas, sucediéndose las ediciones en español hasta la actualidad.

Su comunidad religiosa ha conservado su memoria y fama de santidad a través de las hermanas mayores, algunas de las cuales fueron novicias de Sor Inés del Corazón de María, quien a su vez fue novicia de Simi Cohen y guardó los escritos de su vida.

Obtenido el nihil obstat de la Santa Sede, el 18 de noviembre de 2001 fue abierto solemnemente el proceso de beatificación y canonización con la asistencia de los obispos de Cádiz y Gibraltar y gran multitud de fieles gibraltareños y de Medina Sidonia.

Clausura del Proceso de Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Sor María de los Dolores del Amor de Dios

GABINETE PRENSA-CÁDIZ Y CEUTA

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El sábado 10 de noviembre, a las 10.00 horas, en la Iglesia Parroquial Sta. María La Coronada de Medina Sidonia (Cádiz), tuvo lugar la clausura de la fase diocesana del Proceso de Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Sor María de los Dolores del Amor de Dios, monja agustina recoleta, de origen judío que se convirtió al cristianismo e ingresó en dicho monasterio en el siglo XIX. Vivió ejemplarmente su consagración a Dios y, tras su muerte, gozó de fama de santidad.

Durante el acto jurídico el Notario-Actuario presentó tanto las actas originales como dos ejemplares auténticos del proceso sobre la vida, virtudes y fama de santidad de la Sierva de Dios Sor María de los Dolores del Amor de Dios.

Oído el Promotor de Justicia, declaró que nada tenía que objetar ni contra el original de dicho proceso ni contra las copias, ordenando que éstas se entregasen al Postulador de la Causa para su traslado a Roma, y, a través del mismo, sean presentadas en la Congregación para las Causas de los Santos.

Invitado por el Señor Obispo, el Postulador presentó juramento de cumplir fielmente el encargo confiado de trasladar a Roma los dos ejemplares auténticos del proceso y presentarlos a la Congregación para las Causas de los Santos, juntamente con el plicum literarium conteniendo las letras del Sr. Obispo, Juez Delegado y Promotor de Justicia.

De esta manera, mandaron que las actas de la presente sesión, firmadas y selladas por ellos y el Promotor de Justicia, se incluyeran en los autos originales y en las dos copias auténticas que han de enviarse a Roma. Mandaron, asimismo, que el proceso original, cerrado y sellado, se guarde en el archivo de la curia diocesana, y que no se abra sin permiso del Señor Obispo, y que las copias auténticas del mismo, cerradas, selladas y firmadas por el Sr. Notario en la parte exterior, las entregara, juntamente con el sobre de las Letras y del instrumento de clausura, al portador designado.

Realizado lo cual, el Obispo, el Juez Delegado, el Promotor de Justicia y el portador designado firmaron, para su debida constancia.

Finalizado el acto jurídico de Clausura del Proceso de la fase diocesana de Beatificación y Canonización de la Sierva de Dios Sor María de los Dolores del Amor de Dios se procedió a la celebración de la Eucaristía en acción de Gracias que fue presidida por los obispos de Cádiz y Ceuta y de Gibraltar y el P. Prior General de los Agustinos Recoletos, concelebrando numerosos sacerdotes agustinos recoletos y diocesanos de Cádiz y Gibraltar. Hubo una gran asistencia de fieles, muchos de ellos venidos de Gibraltar, localidad en la que la sierva de Dios goza de mucha devoción.