Los obispos de Cádiz, a Roma

P-M Durio / Diario de Cádiz

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Foto: Diario de Cádiz

  • La ceremonia de canonización de los papas Juan XXIII y Juan Pablo II el próximo domingo contará con representación gaditana en el Vaticano

Seguramente, será una de las canonizaciones -dos, en este caso- más trascendentes de los últimos tiempos. Una cita que muchos no quieren perderse pero que solo unos pocos tendrán el privilegio de presenciar en vivo y en directo. Y la ceremonia que se celebrará el domingo en la Basílica de San Pedro del Vaticano contará con representación gaditana. Las diócesis de Cádiz y de Jerez estarán presentes allí por medio de una representación.

El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, encabecerá la delegación gaditana, estando acompañado de una veintena de personas entre sacerdotes, seminaristas y jóvenes. Zornoza indicaba antes de partir hacia Roma que la canonización de Juan Pablo II la va a vivir con especial emoción “porque es el Papa de mi vida sacerdotal”. “He ido a casi todos los encuentros mundiales de Juventud y también tuve la oportunidad de saludarlo varias veces”, comentaba ayer. Pero al margen de emociones personales, entiende el obispo que la celebración del domingo debe alegrar “a la Iglesia entera”. “Rara es la diócesis o el movimiento religioso o el territorio que no ha tenido alguna experiencia con Juan Pablo II”, del que destacó “la gran cantidad de beatificaciones y canonizaciones que él mismo hizo, haciendo gala del Concilio (Vaticano II)”.

Para Zornoza, canonizar a ambos papas en una misma ceremonia “ha sido todo un acierto”. “Los dos están en un arco, el concilio y el pos-concilio, y son dos papas muy queridos; distintos, pero con muchas proximidades”, indicaba Zornoza, que también destacaba que este gesto viene a variar la impronta que siempre suelen tener los papas. “Se demuestra que se puede ser pastor santo, querido por la gente, interviniendo en conflictos como el del Muro de Berlín o la Guerra Fría. Será un día de mucha celebración”, concluía el obispo gaditano.

Por su parte, la delegación jerezada también estará liderada por su obispo, José Mazuelos, que estará acompañado de casi medio centenar de files, que ayer mismo partían hacia tierras vaticanas. En su caso, los sacerdotes Thomas Josefh Henningan y Manuel Jesús Ortiz serán los directores espirituales de esta peregrinación, siendo los que los acompañen tanto en la ceremonia del domingo como en las visitas programadas estos días (hasta el regreso el lunes).

En el capítulo de curiosidades, se puede destacar que Zornoza tomó posesión en la diócesis de Cádiz el día de la festividad del beato Juan Pablo II (22 de octubre); y que este Papa, precisamente, fue el que aprobó la bula de erección de la diócesis de Jerez.

Además de estas peregrinaciones a Roma para presenciar in situ la ceremonia del domingo, donde los dos últimos papas fallecidos serán elevados a los altares de la Iglesia católica, en la provincia se llevarán a cabo distintos actos.

Uno de ellos lo protagonizará la juventud de la diócesis de Jerez, que ha sido convocada mañana sábado en la parroquia de San Benito (de Jerez) a las diez de la noche para participar en una vigilia de Acción de Gracias.

También se suman a las celebraciones los salesianos de Algeciras, que llevan desde el pasado lunes desarrollando una serie de actos dedicados al Papa Juan Pablo II. Hoy tienen previsto celebrar una misa con alumnos de todos los colegios concertados de Algeciras al mediodía y una vigilia de oración con jóvenes a las nueve de la noche. Y mañana, se bendecirá una imagen del inminente santo, durante una eucaristía que tendrá lugar a las ocho de la tarde en su sede algecireña

Conferencia del Cardenal Amigo en San Fernando

Universo Gaditano

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Cardenal Amigo y el obispo de Cádiz en el Oratorio de San Felipe

Cardenal Amigo y el obispo de Cádiz en el Oratorio de San Felipe

El próximo martes 7 de mayo a las 21 horas en la Iglesia del Carmen, el Cardenal Amigo Vallejo ofrecerá una conferencia titulada ‘Tiempos de transiciones: de las Cortes de San Fernando al Papa Francisco’. Con la misma se abre el ciclo de conferencias organizadas por el Ayuntamiento, a través del Área de Presidencia y Ciudadanía, con motivo del Bicentenario de la concesión del título de ciudad a La Isla.

Desde Cádiz… con esperanza

Antonio Alcedo /OPINIÓN/ Gabinete Prensa-Cádiz y Ceuta
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antonioalcedoMe han pedido que «reaccione» ante la elección del Papa Francisco. Y con gusto respondo a esta petición, tomando prestado, aunque con cambios, el título de la célebre película de Bond, y sólo como me es posible hacerlo: desde mi realidad, mi historia y mi experiencia. No va a ser, pues, una respuesta teórica, de circunstancias, sino vital. Los medios se han encargado de traernos la noticia en directo, en tiempo real, como hoy se dice. Los datos se acumulan, y las reacciones se atropellan unas a otras. En escasos diez minutos, el Papa Francisco se ha encargado de dejarnos  caer varios signos que se han hecho tremendamente elocuentes. El primero: se ha presentado como un hombre inerme. No ha querido ningún signo de poder (“No tengo oro ni plata…”[ Hech.3,6]). Se ha sonreído y ha saludado como se saluda al llegar a casa: “Queridos hermanos y hermanas, buenas tardes”. Le ha quitado pomposidad a un momento esperado por millones de personas en todo el mundo (“No tengáis miedo, soy yo”[Mt 14, 27].) Antes de bendecir al pueblo, le ha pedido que rece por él para que Dios también a él le bendiga. Y ha puesto en silencio y en oración a toda la plaza de San Pedro. (“Cuando oréis, decid: Padre nuestro” [Mt 6, 9]). Finalmente, se ha despedido como en la familia: “Buenas noches, que descanséis bien”. Son gestos como para despertar la esperanza del más desengañado de los cristianos. Algo se va a mover, y pronto, en la Iglesia.

Y luego, su figura. ¿Por qué ha habido tanta gente (comentaristas, tertulianos, pero también gente de la calle) que lo ha asociado en seguida a Juan XXIII? A mi me ha llevado a los tiempos en que comencé mi sacerdocio, cuando el Papa Juan acababa de anunciar el Concilio. En aquella época dura (guerra fría, años de la posguerra mundial), el Señor mandó a la Iglesia a alguien capaz de sacudirla desde sus cimientos. En esta época nuestra, no menos dura e igual de difícil, ¿no habrá mandado también el Señor a otro Papa también “sacudidor” de conciencias y de estructuras anquilosadas? (y, encima, se ha puesto el nombre de Francisco).

Después de que Benedicto, con su renuncia,  haya rebajado el papado de una condición “casi divina” a una condición más humana, cercana, débil, el nuevo Papa viene a encarnar en su persona esta nueva condición, para decirnos que la Iglesia la lleva el Señor, no Pedro, y que unos gestos sencillos pueden hablar con más fuerza y a mucha más gente que las grandes tramas mediáticas, manejadas por los poderes políticos o financieros del mundo. (“Seréis mis testigos (testigos de un galileo, nacido en una aldea desconocida, en un país minúsculo y ocupado) hasta los confines de la tierra” [Hech 1, 8]).

Al repasar la historia que he vivido: historia de la Iglesia del posconcilio, pero también historia de esta tierra a la que pertenezco, con sus momentos de gloria y con sus actuales tragedias (paro, droga, emigración, desesperanza de tantos), siento que  este signo de Dios que es el nuevo Papa, me habla de esperanza: Esperanza para la Iglesia, que debe recuperar la ilusión del Concilio y su espíritu, saliendo de sus cuarteles de invierno y de sus seguridades medrosas para ir al encuentro del hombre de hoy, más necesitado que nunca de esperanza y de razones para vivir. Esperanza también para nuestra tierra, tan lacerada, que tiene derecho a esperar que el nuevo Papa sea «voz de los sin voz» (como lo ha sido en su tierra de origen) ante este mundo egoísta y ante sus dirigentes, y a la vez, desde la debilidad –no desde el poder- animando a caminar a tantos millones de personas que sienten incapaces de hacerlo solas (“En nombre de Jesucristo Nazareno, levántate…” [Hech 3, 6]).

Por eso digo que,  desde mi historia y desde mi tierra, saludo el próximo futuro con esperanza.

Vídeo misa inicio pontificado papa Francisco en el Vaticano

Antonio Montero / Vaticano
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Vaticano, 19 marzo 2013. Imágenes de la misa de inicio del pontificado del papa Francisco.

Roma desierta, las calles vacías y algunas cortadas, para acudir a la plaza de San Pedro.

Porque su obispo, el papa Francisco, daba inicio esta mañana a su pontificado con una Eucaristía ante más de doscientos mil peregrinos venidos de todo el mundo y ante más de 170 delegaciones extranjeras.

A las 9.30 en punto comenzó la Misa del Inicio del Ministerio Petrino del Obispo de Roma. Fue una celebración cargada de símbolos que recuerdan el vínculo del Papa con San Pedro, como sucesor suyo, empezando por el lugar donde se lleva a cabo: la Plaza, donde según la tradición fue martirizado Pedro.

El pontífice, de rodillas y recogido en oración ante la tumba de San pedro, estuvo acompañado por los patriarcas orientales -entre ellos y por primera vez el Patriarca de Constantinopla.

Durante el comienzo, le fueron entregados el palio de pastor y el anillo del pescador -de plata argentina sobredorada- por los cardenales Touran y Sodano.

Su homilía duró sólo ocho minutos, tiempo suficiente para dejar claro cuál es su función como Papa y el poder que le ha sido conferido: “Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz”.

El Papa Francisco publicó hoy dos Tweet en nueve idiomas (italiano, inglés, francés, alemán, portugués, árabe, polaco, latín y español). 
En el primero ha escrito “Acojamos a Cristo en nuestra vida, ocupémonos unos de otros, respetemos la creación con amor”. 
Y en el segundo: “El verdadero poder es el servicio. El Papa ha de servir a todos, especialmente a los más pobres, los más débiles, los más pequeños”.

Dos mensajes en un día muy especial para la Iglesia, San José es su patrón, y una idea de cómo será su pontificado. Un pontificado, el de Francisco, preparado para volver a echar con fuerzas en el mundo las redes del pescador.

El Papa Francisco al inicio de su pontificado: “sólo el que sirve con amor sabe custodiar”

Antonio Montero / Vaticano
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Misa inicio pontificado Papa Francisco. Autor foto: Aurelio Báscones para obispado Cádiz y Ceuta

Misa inicio pontificado Papa Francisco. Autor foto: Aurelio Báscones para obispado Cádiz y Ceuta

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  • Pidió a los responsables políticos y económicos que sean ellos también custodios de lo creado.

San José ha sido la fecha escogida para dar comienzo al pontificado del sucesor de Pedro, Francisco. Ha sido durante esta mañana soleada, en la plaza del Vaticano, con una Eucaristía en la que han participado más de doscientos mil peregrinos y de 170 delegaciones extranjeras. 

Contraste de poderes

Roma se ha paralizado por completo. Las calles están tomadas por policías y el cielo por helicópteros, todos para “custodiar” a las más de 170 delegaciones internacionales que acuden al evento. Pero eso no es nada comparado con todos los peregrinos que han llenado la plaza y alrededores.

Las vías principales de la ciudad estaban cortadas para dejar paso al cortejo de los políticos y monarcas. Esta imagen de la calle contrastaba con lo que ocurría en el interior de la basílica vaticana: el papa Francisco, de rodillas y recogido en oración ante la tumba de San pedro, acompañado por los patriarcas orientales -entre ellos y por primera vez el Patriarca de Constantinopla- delante del “trofeum apostolorum”. En aquel lugar reposaron el palio de pastor y el anillo del pescador -de plata argentina  sobredorada- que luego le serían entregados por los cardenales Touran y Sodano, respectivamente, como signos de su pontificado.

San José, custodio de Jesús y María 

Al inicio de su homilía tuvo palabras de recuerdo para Benedicto en el día de su onomástica -porque se llama Joseph-: “es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Todo el mundo estuvo atento a las primeras palabras de Francisco, que nos dan idea de cómo será su pontificado. Fueron sencillas y con numerosas referencias a San José como custodio: “Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II”. Y continuó subrayando cómo ejerce José esta custodia: “con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad total, aun cuando no comprende”, “con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio”.

“El odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida”

En sus palabras recordó también que esta custodia de la creación divina le compete a todos los cristianos y, haciendo referencia a san Francisco de Asís, dijo: “es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón”.

Pidió a los responsables políticos y económicos que sean ellos también custodios de lo creado: “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente”.

El verdadero poder de Pedro: el servicio

Su homilía duró sólo ocho minutos, tiempo suficiente para dejar claro cuál es su función como Papa y el poder que le ha sido conferido: “Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar”.

Al final de la Eucaristía, más breve de lo habitual en estos casos y por expreso deseo del papa Francisco, se ha dirigido al altar de la confesión -dentro de la basílica- donde ha recibido a las delegaciones extranjeras, comenzando por la presidenta de la República de Argentina: Cristina Fernández de Kirchner. Mañana miércoles recibirá en audiencia privada, en la sala clementina, a los delegados de las Iglesias cristianas.