Una capilla centenaria en Cádiz

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<br /> Diego Joly / DIARIO DE CÁDIZ
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El obispo José María Rancés puso la primera piedra en la casa de Fray Diego de Cádiz en 1914. La iglesia se financió con donativos.

“A las cuatro de la tarde nuestro venerable Prelado, el Exmo. Sr. D. José María Rancés y Villanueva, bendijo la primera piedra que servirá de base para la construcción de la Capilla, que en la casa número 8 de la calle Bendición de Dios, será erigida, por haber nacido en dicho lugar, el gran misionero Fray Diego José de Cádiz“, destacaba Diario de Cádiz el 30 de diciembre de 1914.

Esperando la llegada del Obispo, a las cuatro y cuarto de la tarde, se hallaba en el lugar de la obra el Rector del Seminario, Manuel Flores y Cárdenas y el cura de San Antonio, Ambrosio Martínez Lozano.

Al ver el obispo que había público congregado frente al lugar donde se iba a levantar la nueva capilla, compuesto principalmente de mujeres, dijo: “Nada, que ese público entre ¿Por qué no se va a permitir?” En los balcones de las casas del frente y azoteas, había numerosas personas.

El Prelado apenas llegó, continuó hasta la habitación donde nació el Beato Fray Diego José de Cádiz. Descubriéndose todos los presentes, expresó: “Aquí vino al mundo tan humilde y tan callado. ¡Y miren la que armó después!”

Seguidamente Manuel Rancés pasó al lugar donde se ubicó la primera piedra, la bendijo, tendiendo el crucifijo Manuel Flores y la palmatoria el cura de San Antonio. Después Rancés se expresó en los siguientes términos: “Ahora es menester que siga esta obra adelante. Para continuar la obra hace falta el trabajo y la labor de los cristianos. Los pueblos siempre se han manifestado alegres cuando han tenido un santo suyo, y Cádiz debe mostrarse agradecido también porque aquí nació nuestro Beato Fray Diego; porque los santos son los que llevan las almas al cielo”.

La primera piedra se situó a distancia de tres metros y medio de la Sacristía de la capilla. Las dimensiones de la piedra era de 65 centímetros de largo por 40 de ancho y 26 de altura. En su base iba colocado un tubo de plomo, en el que se guardaron el acta de la ceremonia y un Diario de Cádiz de ese día.

El arquitecto municipal Juan Cabrera y Latorre fue el autor del proyecto de la obra, y como encargado, el oficial Santiago Bravo, y los albañiles José Delgado y Francisco Hidalgo.

Se había proyectado una capilla neogótica de nave abovedada con presbiterio. La obra se financió con donativos. Se diseñó el templo con un coro alto, sacristía respetando las habitaciones donde nació el Beato y un pasillo paralelo al templo para penetración en el interior sin perturbar el culto. Se proyectaron vidrieras de colores y una pequeña espadaña.

Decir que la finca era de las llamadas casas de vecindad, y es una de las más antiguas de Cádiz.

De la línea del solar que se construyó para la capilla, hacia el interior, esta era la parte que corresponde a la habitación donde nació el misionero gaditano, no se verificó obra alguna. Aquellas habitaciones permanecieron intactas, si bien fueron desalojadas de todo mobiliario y decorado.

Los trabajos de demolición de la parte de la finca que ocupaba la capilla, empezaron el 2 de noviembre de 1914. Quedaba un espacio, destinado aquella, de 17 metros de frente por 10 de fondo, y nueve y medio de alto.

A comienzos del siglo XX la casa del Beato todavía era conocida como la del Café, por un famoso establecimiento allí situado durante gran parte del siglo XIX.

Aunque la obra estaba prevista para siete u ocho meses, se tardó más, consagrándose por fin la capilla quince meses después, el 24 de marzo de 1916.

Como nota curiosa hay que señalar que la construcción de la capilla promovida por el obispo Rancés fue en celebración del aniversario de su episcopado.

Es una pena que los gaditanos, amantes de sus tradiciones, no dediquen toda la atención debida a este santo gaditano, que durante 58 años de vida recorrió nuestro país a pie haciendo obras de caridad, con su breviario y un pedazo de pan.

LAS MONJAS DE SANTA MARÍA REHABILITAN SU IGLESIA

AMIGOS DE “SANTA MARÍA”

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La obra consiste en la retirada y restauración de los revestimientos de las cúpulas deteriorados, protección de todos los altares y reparación de las solerías de la Iglesia. Durará hasta el próximo mes de diciembre.

Cádiz, 5.11.12. En la mañana de hoy lunes se ha dado comienzo a las obras de rehabilitación de la iglesia. Se actuará sobre los revestimientos interiores de la capilla de Santa Beatriz (antigua de los Villavicencio), y de la cúpula de la Iglesia, cuyos morteros y acabados se encuentran muy deteriorados, pudiendo suponer un riesgo para sus visitantes.

Se empleará una plataforma elevadora articulada. Se comenzará con un picado y preparación de los revestimientos antiguos, eliminando las partes deterioradas. Después, sobre la piedra se aplicará una imprimación endurecedora, que consolide la piedra en mal estado, y posteriormente, se realiza una restauración superficial de las formas y los dibujos de los arcos y bóvedas. Por último, se le aplicará una pintura al silicato, que cristaliza sobre el revestimiento de cal para darle una protección más duradera. Asimismo se procederá a la nivelación del pavimento de mármol genovés de la iglesia con el anverso irregular, a realizar a mano. Se trata de piezas originales contemporáneas a la construcción de la misma.

Estas obras conllevan la actuación previa realizada por la asociación de Amigos del Monasterio Santa María de la impermeabilización del Monasterio y de las cubiertas de las cúpulas de la Iglesia que superaron los 8.000€. El importe de estas obras de rehabilitación que afectan al interior de la iglesia será sufragado íntegramente por la Orden Concepcionista y asciende a los 11.000€.

La urgencia de estas obras radica en la importancia de evitar el deterioro progresivo de un edificio cerrado ya que sólo abre una vez a la semana y carece de mantenimiento continuo al no estar viviendo en el Monasterio las monjas concepcionistas; asimismo es importante para la comunidad religiosa garantizar la apertura del templo y poder evitar que algún día haya que efectuar el traslado de las imágenes devocionales del templo como es el caso de Jesús Nazareno que tanta raigambre tiene en su barrio y no se entendería fuera de su capilla.

Ahora es un buen momento para, una vez finalizadas las obras, iniciar actuaciones de revalorización en el conjunto del templo como el trabajo de restauración de sus bienes muebles (retablos, esculturas, pinturas y artes suntuarias). Para ello la asociación de Amigos del Monasterio sigue pidiendo donativos y la colaboración de empresas privadas para poder seguir avanzando en el proyecto de restauración. Así por ejemplo, la restauración de la puerta de acceso, presupuestada en 6.000€, queda aplazada por falta de medios económicos.